El chicle mexicano orgánico y biodegradable.
Un producto que nació en lo profundo de la selva maya y que hoy se transforma en una experiencia turística auténtica, sostenible y llena de historia.
El chicle mexicano invita al viajero a caminar la selva, conocer comunidades chicleras y vivir un proceso artesanal único en el mundo, te invito a esta aventura en el siguiente texto.
La materia prima: el árbol sagrado del chicozapote
El chicle natural se elabora a partir del látex del árbol de chicozapote (Manilkara zapota), una especie nativa de la selva tropical del sureste mexicano. Este árbol, considerado sagrado por la civilización maya, puede tardar hasta 40 años en estar listo para ser aprovechado, lo que convierte al chicle en un producto profundamente ligado al respeto por la naturaleza y al uso responsable de los recursos.
Imagen: @ReadersDigest. Fruta de Chicozapote.
La extracción se realiza mediante una técnica ancestral: el chiclero escala el árbol y realiza cortes en forma de zigzag para recolectar el látex, sin dañar al árbol, permitiendo que se regenere durante años.
El turismo del chicle se concentra principalmente en:
- Quintana Roo: Especialmente en zonas cercanas a la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an y comunidades mayas del centro del estado.
- Campeche: En la región de Calakmul, una de las selvas más extensas de Mesoamérica.
- Yucatán: Con proyectos comunitarios y talleres artesanales que integran cultura maya y ecoturismo.
- Chiapas: En áreas selváticas donde el chicozapote sigue siendo aprovechado de forma sustentable.
Imagen: @EcoInventos.com Extracción del látex.
Turismo vivencial: del árbol al chicle
Hoy, el chicle natural se ha convertido en un producto turístico experiencial, ideal para viajeros que buscan algo más que sol y playa. En estos estados, como visitantes podemos:
- Participar en recorridos guiados por la selva, acompañando a chicleros reales en su jornada.
- Observar y aprender el proceso completo, desde la extracción del látex hasta su cocción y moldeado.
- Asistir a talleres artesanales, donde se explica cómo el chicle se limpia, se hierve y se transforma en barras naturales.
- Degustar chicle natural sin químicos, endulzado de forma tradicional.
Imagen:EcoInventos.com Corte de árbol en zigzag.
Estas experiencias suelen integrarse a rutas de ecoturismo, turismo comunitario y turismo cultural, combinándose con gastronomía regional, senderismo y visitas arqueológicas.
Mi sugerencia: Tour del chicle + Lagunas Muyil y Chunyaxché
Este tour desde Playa del Carmen combina la visita a una finca de chicle para aprender cómo se produce el chicle natural con un paseo por las lagunas de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an – un área natural protegida y Patrimonio de la Humanidad.
Dato curioso: 13 de Enero: Día del chicle.
Imagen: @AnimalGourment/Chicza. Chicle mexicano Chicza.
Tour del chicle por Sian Ka’an + Lagunas Muyil y Chunyaxché (Civitatis)