Is Waaj y el ritual del maíz nuevo en Yucatán
Este es uno de esos sabores que no aparecen en menús ni vitrinas elegantes. Vive en los mercados, en las manos de las cocineras tradicionales y a la orilla de la carretera. Una tortilla dulce de maíz nuevo que habla de temporada, rituales y de la forma más auténtica de comer en Yucatán.
Hay sabores que no se buscan, se encuentran. Así me pasó con el is waaj, una tortilla dulce que no llega a los restaurantes, pero sí a los mercados locales y a esos tramos de carretera donde los pueblos se anuncian con mesas improvisadas y canastas cubiertas con servilletas bordadas.
El is waaj se elabora a partir de maíz tierno, recién cosechado. El grano se desgrana y se muele con agua y azúcar hasta obtener una masa suave y ligeramente aromática. Con ella se forman tortillas pequeñas que se colocan directamente sobre el comal, donde el calor las transforma: por fuera quedan doradas y crujientes, por dentro conservan una textura delicada. Al final, un espolvoreado de azúcar termina de sellar el antojo.
Imagen: Sefotur. Is waaj en Mercados de Yucatán
El resultado es sencillo pero profundamente reconfortante. Dulce sin ser empalagoso, crocante y al mismo tiempo nostálgico. Es de esas cosas que se comen despacio, acompañadas de un café o un atole, ya sea al iniciar el día o al caer la noche.
Más allá del sabor, el is waaj tiene un fuerte valor simbólico. Aunque puede encontrarse durante todo el año, cobra especial relevancia en Hanal Pixán, cuando se coloca como ofrenda en los altares mayas. El uso del maíz nuevo no es casual: representa el ciclo de la vida, la gratitud por la cosecha y el vínculo entre los vivos y quienes ya se fueron.
Probar is waaj es también una invitación a detenerse, a comprarle a quien cocina desde la tradición y a entender que la gastronomía yucateca no solo vive en los grandes platillos, sino en estas pequeñas joyas cotidianas que se resisten a desaparecer.
Si lo ves en un mercado o en la carretera, no lo dudes. Ahí, justo ahí, está ocurriendo algo auténtico.